FINALLY WOKEN

Este sitio estuvo perdido por un tiempo...con letras lo encuentro nuevamente...con letras y su verbo lo vuelvo a palpar...

Sonntag, Juli 30, 2006

El hambre celulósico de Teo

Es de mi creer que el buen hábito de lectura se forma a temprana edad. El aprecio e incentivo de los padres y tutores del infante son fundamentales para la formación y nacimiento de la empatía entre el niño y el libro. Sin embargo creo de igual manera que un “no infante” puede desarrollar el mismo buen hábito dependiendo el tamaño de su interés en formarlo.

En mi caso ocurrió a temprana edad. Rodeado yo de libros desde que tengo consciencia, con padres educadores y acostumbrado a obtener un libro como la más dulce de las recompensas por mis buenas calificaciones, pues la situación no me dejaba otra alternativa que cogerle cariño a la lectura y felizmente lo agradezco.

En el caso de Teo, Carmen Teodomira o Tomi como le digo yo, pues no tengo ni idea de cómo ocurrió. Creció en un área bastante rural en el estado Aragua donde definitivamente no era costumbre coleccionar libros cuando otras necesidades básicas eran prioridad. Sus padres “Michín y Memilla” eran par de soles en la familia pero no estoy seguro si alguno de los dos tuvo que ver en la formación de su apetito de lectura.

Desde que tengo uso de razón la conozco, y desde que la conozco lleva siempre un libro bajo el brazo. Siempre ha leído todo lo que le cae en las manos, libros, periódicos, revistas, folletos, instructivos, realmente cualquier cosa y es que la atracción entre Tomi y el papel impreso es como los polos opuestos en un campo magnético y el campo en sí es la comunicación constante entre ella y lo escrito.

Una imagen que siempre me complacerá es recordarla en su mecedora azul, en el zaguán de la casa, no antes de las cuatro de la tarde cuando ya bañada y fresca se aislaba de absolutamente todo lo que le rodeaba y leía. Su concentración en su rito de lectura es tal que pudiera caerse la casa a su alrededor y ella no lo notaría sino en el momento en el cual ella decidiera colocar de nuevo el marca libros y con pena vería que éste marca ya tres cuartos de las hojas totales. Otro libro empezaría a agonizar en sus manos.

Con tal comportamiento pues son pocos los autores populares que no pasaron por sus dedos y pupilas. Una escritora de la cual Tomi no tuvo compasión y devoró ferozmente fue Agatha Christie y no dejó que solo ella la disfrutara sino que me contagió el apetito por las enmarañadas y misteriosas tramas de la escritora inglesa. Una de nuestras prácticas de lectura comunes era escoger un título de ésta autora, leerlo y escribir en un papel bien identificado con fecha, hora y páginas leídas el nombre de quién pensábamos era el asesino de aquella historia. Por su puesto que aquél con menor número de páginas leídas, en el menor tiempo y con el nombre correcto escrito era el ganador. Me complace decir que después de muchos intentos pude acertar un par de veces y ganar la prueba.

Ahora Tomi tiene 88, los acaba de cumplir, y su cuerpo luce como de 70, su mente como de 30, su corazón ha crecido en bondad y amor tantas veces como años cumple y su apetito celulósico está intacto. Sigue procesando lo escrito ante sus ojos con la misma avidez de siempre y su rostro continúa reflejando el placer de tener ante sí ese nuevo mundo que se le despliega en el preciso momento en cual ella decide que el marca libros ha cumplido su trabajo por el tiempo preciso y es hora de continuar.

Si de mis padres heredé el don y el hábito de la buena lectura pues no tengo lugar a dudas que de Tomi heredé la pasión por ella y este apetito insaciable por los libros, que solo lo que hace es crecer con cada mordida que con la misma poca compasión de Tomi hago a cada texto que sucede pasar por mis manos.

Montag, Juli 24, 2006

Amnesia

...and since when have you got the habit of lightning up my mornings? I do not remember to have mentioned the right way for you to draw my smile. I have no idea how you wisely found out that my whole body respond to your voice and my mind flies with you wherever you are.

...and since when have you got the habit of energizing my day? I forgot if I ever let you know how great it feels a dropped note while I am deep focused into my work. I am not sure when unconsciously I gave you the information of how sensible I am and even less sure how I get to know that your bones are as sensible as myself.

...and since when did you notice that my mind rests peacefully in the late hours after I heard that you are mad about me? I want to know when you realized that I feel like the warmest hug your wish to be by my side.

...and since when have I got the habit of shouting out loud with quite shameful letters what it's going through my chest? I have no memories of paper which meant more than work. My mind does not recall how and when I began to feel this happiness...

I don't want to know, I don't want to remember, I'm not sure and I don't care...I am just happy that you and me got those habits.

Hear What Your Eyes Have To Say










Freitag, Juli 21, 2006

...si entre escamas te vieras...

A mi parecer todo el mundo posee algún recuerdo de su infancia que de alguna manera ha logrado hacerse paso a través del tiempo y sigue tan fresco como el momento en que sucedió. La diferencia es que ahora tal recuerdo posee la crítica y perspectiva de los nuevos paradigmas y, peor aún, de los viejos crecidos y posiblemente retorcidos. Este que les traigo creo que tiene de todo un poco -la sonrisa lineal del Grinch se dibuja en mi rostro-.

Para el año de 1980 eramos tres los hermanos y yo el menor con escasos 4 años. Las reglas en casa nunca fueron confusas: primero que nada después de llegar del colegio había que recibir un baño sin olvidar el uniforme sobre la cama, luego a la mesa para el almuerzo que siempre contaba de tres platos, seguido venía recoger la mesa y alistarla para la elaboración de tareas escolares y era entonces luego de ese último paso que se podía pensar en algún juego o incluso en prender el televisor de 19" blanco y negro empotrado en madera que respondía con fidelidad luego de unos 15 minutos de calentamiento y luego de afinar que la imagen no pasara de manera repetida en dirección vertical por culpa de un mal "tracking".

Sin lugar a dudas del rito diario lo más importante o solemne era el momento de la comida. Creo que mi madre nunca pensó por un segundo en servirnos algo que no fuera saludable, fresco y no hecho en casa, pero por desgracia ese tipo de comida es el que menos atractivo presenta para los críos que están pendientes de basurita chuchera para llenar las barrigas. Teníamos prácticamente días definidos para carne, pollo, pesacdo y granos e igual que en el resto de los hábitos que empezabamos a formar había una regla clara: "teníamos que terminar con todo lo que contenían los platos pues la comida NO se bota".

Me imagino que reirán como aquel que recuerda una frase hecha o un cliché por demás desgastado cuando mencione que todo pasó un buen día de pescado en casa. Nos encontrabamos alistados, bañados y perfumados en la mesa. Ese día la comida era más saludable que nunca y extremadamente rica en Omega3. ¡Ese día fue el día de la revolución alimentaria!

Mi hermana la mayor pionera en esta sublevación, sin pensarlo mucho, convirtió el trozo de pescado que adornaba un cuarto de su plato en pescado volador al lanzarlo por la ventana del comedor para que aterrizara tres pisos más abajo y se lo comiera cualquier otro ser viviente menos ella. Lleno yo de la valentía más pura sigo el ejemplo que Caracas dió y mi trozo de pescado terminó no muy lejos del primero que fue lanzado. Sin embargo, mi hermana sandwich que se encontraba no en muy buena posición en la mesa para acertar un buen lanzamiento y decidió que su mejor oportunidad de escabullirse de semejante tortura protéica era echándolo en el bote de basura debajo de la mesa...no sabriamos sino minutos más tarde quién había cometido el mayor de los errores.

Habiendo cometido semejante crímen pues no podíamos tener expresiones más delatoras que esas que teníamos. Mi madre llegó al comedor y percató un aire enrarecido que se reafirmó con la ausencia total del pescado de nuestros platos más no del resto de la comida que apenas habíamos tocado debido al asombro que nos ahogaba por el atrevimiento de lo ejecutado. Si el sudor frío realmente tiene significado pues ese es el caso más representativo del concepto, y es que nuestra sudoración no fue normal cuando vimos a mamá dirigirse al cesto de basura que se encontraba a los pies de mi hermana intermedia en busca de evidencia que la delataría sin duda de tal fechoría.

Lo sucedido a continuación creo que sería bien censurado por la ley resorte o mordaza aquí en Venezuela pues incluyó una tunda como las que bien se recuerdan de esos tiempos. Mi pobre hermana fue castigada severamente por su falta y su lealtad no tuvo medida al callar durante toda su reprimenda la información del delito que los otros dos habíamos llevado a cabo. Realmente ahora no podría decir quién recibió el mayor castigo pues estoy seguro que mi sufrimiento por ella fue tan grande como el castigo que recibió y a esa corta edad recibí una lección de fidelidad que jamás olvidaría.

Hoy en día consumo el pescado muy seguido por conocer los beneficios que semejante ingesta genera. Lo consumo con gusto y con todo el respeto que amerita después de menudo aprendizaje.

A mi hermana sandwich que sonríe con gusto al comer...a mi hermana mayor quien no ha dejado de ser pionera en la vida...a mi mismo que aprende y aplica...¡buen provecho!

Donnerstag, Juli 20, 2006

La Esfinge

No me negarás que tu tarjeta de visita fue esfingíaca. Sabes que solemos discutir con pasión cada asunto, independientemente de su nimiedad, y sabes que lo hacemos con el único fin de que yo termine dándote la razón o tú tomándotela. Pero, por una vez y sin que en mi ánimo esté el sentar ningún precedente, habrás de modificar esta costumbre. Eras una esfinge, sí, inamovible y marfiliana, absolutamente pertrechados tus sentimientos tras una sonrisa tan dulce como roqueña, aparentemente ajena a las pasiones de los hombres. No me reproches, por tanto, que en lugar de tomar por derecho tu boca sin más preámbulo, me limitara durante algún tiempo a rodearte distraido, sin otra aparente preocupación que consultarte pequeños detalles sin la menor importancia. Afortunadamente para ambos, por una vez tu fuiste en apariencia descuidada y yo valiente y, a través de aquella puerta que dejaste como sin quererlo entreabierta, pude avistar el fuego que resguardaba tu comedia. De esa llama húmeda vivimos. A Dios gracias. -Simeón Bocanegra-

Mittwoch, Juli 19, 2006

ÁNGEL CAÍDO

El Párroco de la localidad donde me crié es todo un personaje. Años de años viviendo fuera de su madre patria y con acento español tan marcado que se podía confundir con algún turista, sin embargo eso no era posible pues la inmaculada batola negra o blanca (según su humor u ocasión) le daba un nivel superior al resto de los mortales que lo rodeaban dándole identificación inequívoca, mas lamento no poder decir lo mismo del nivel inmaculado de su aseo personal pues uno podía advertir su llegada con algunos minutos de antelación si el viento así lo permitiese.

Para la gente del pueblo el Párroco, José Luis, era un ángel. ¡Carajo!, y para mi también lo hubiese sido si yo hubiese tenido la necesidad de hacer la cola frente a la casa parroquial para que me dieran la mesada de harina, aceite, margarina, azúcar, huevos y queso. Para mí en ese entonces, cuando apenas tocaba los 10 años, el tipo era el ejemplo a seguir por cualquier buen cristiano, de eso no había dudas.

Pasados algunos años me llamó la atención que la solicitud de la presencia de José Luis frente a la casa parroquial ya no se limitaba a las señoras de varios años recién paridas (osea, que en los últimos 5 años han tenido ése estatus), quienes contaban con por lo menos dos crios en brazos y tres revolotendo cual abejas a un café con leche, pues se encontraban dentro de los ansiosos por ser atendidos jóvenes entre 15 y 25 años y algunos no tan jóvenes que bailaban entre las 25 y 35 primaveras. Para la comunidad esto no era más que motivo de júbilo pues la ayuda estaba cruzando incluso las fronteras inentendibles de la adolescencia y arropando al mismo tiempo aquellos ateos que juraron nunca más pisar ese recinto sagrado.

La benevolencia de José Luis tuvo su climax no mucho después de haberme proporcionado por vez primera el cuerpo de Cristo en la Santa Iglesia de Nuestra Sra. de Belén. Construyó una capilla a las afueras del pueblo para la gente de los barrios más alejados a quienes les costaba llegar a tiempo a misa, importaba vino de España y lo revendía para seguir dándole la mesada cada vez a más personas, hacía rifas y tombolas en plena misa de 9...-no puedo dejar de sonreír al escribir esto-...para atraer al mayor número de niños posible, en fin, toda una piñata de cosas buenas.

Como todo buen polvo tiene su final, el post-climax de las acciones de José Luis fue completamente análogo. Todo cuadró, todo tuvo respuesta cuando humildemente en todas las televisoras nacionales y primeras planas de los diarios más importantes del país aparece no la mejor imagen, lamentablemente para sus fans, del párrco y a su lado el titular que indicaba que había sido detenido en el aeropuerto internacional de Maiquetía con la disimulada cantidad de 50 Kg de coca de alta pureza.

Me pregunto si de todo esto viene mi falta de asistencia a la iglesia en los años que siguieron hasta el presente y no porque haya causado un trauma psicológico que merece una inversión millonaria en terapia, es solo que el cuerpo y la sangre de Cristo nunca volvieron a saber igual...sniff!!!